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29 may. 2012

Fundaciones tempranas en la pampa argentina


La necesidad de cazar vacas para obtener su cuero como producción en auge permitieron vencer la resistencia indígena a ceder territorio a los blancos.

Río Salado
La rústica aldea que durante dos siglos fue Buenos Aires comenzaba a adquirir alguna importancia. La pobreza total de su nacimiento desértico allá en 1580 cedía ante la evidencia de una industria local que encontraba compradores. Bien se ha llamado a los siglos XVII y XVIII en la Argentina "edad del cuero", ya que este rudimentario pero multifacético elemento suplió por su gran plasticidad, a la ausencia de otros materiales para las necesidades domésticas cotidianas.
El cuero fue casa, cama, vestido, carro, bote, apero y cuanto utensilio o herramienta pudiese reemplazar funcionalmente. La suerte de estancia fue un avance civilizatorio de imponderable eficacia, ya que su establecimiento permitió regular el tráfico de este producto hacia las poblaciones o el puerto.
Durante casi dos siglos la penetración de la pampa fue muy lenta, juntando la escasa población en las cercanías del puerto, como táctica de defensa y mutuo amparo, quedando el desierto tan desconocido como a la llegada de los españoles.


La creación del Virreinato del Río de la Plata como acelerador del proceso
Pero aún así, en 1776 se crea el Virreinato del Río de la Plata y Buenos Aires se convierte en su capital, cabecera de las autoridades que representan al Rey de España. Esta distinción se debe a la importancia económica aportada por la exportación de cuero principalmente, y algunas razones políticas relacionadas con la administración y al control de la expansión del imperio lusitano.
Siendo la venta de cueros la única fuente de ingresos en un principio, es explicable que se sacrificaran enormes cantidades de animales a tal punto que al iniciarse el período del Virreinato, el ganado vacuno salvaje o alzado había disminuido en forma alarmante en las cercanías de la capital.
La pradera bonaerense está cruzada en su parte central por el río Salado, una línea de agua de diseño curvo que nace al sur de la provincia de Santa Fe y tras recorrer 700 Km. desemboca en la bahía de Sanborombón.

El Salado, la barrera tácita de demarcación
El río Salado es también el río histórico de la conquista del desierto. Durante cientos de años constituyó una frontera ideológica entre la civilización y la barbarie. El hombre blanco tardó dos siglos en acercarse a esta barrera, que no es más que un río regular, pero que fue una marca que delimitó situaciones. Visto el panorama desde la ciudad capital, del Salado adentro era para la gente blanca, del Salado afuera, para la indiada, araucanos ya en esta época.
El fin del Virreinato y el comienzo de la vida independiente del país trajo renovados estímulos al habitante de Buenos Aires, nuevas ideas, intereses y circunstancias. Mientras unos luchaban en la política revolucionaria de Mayo o en la guerra de independencia, otros ponían su fe en el desierto, mirando hacia el suroeste con una óptica económica más alentadora que antes, ya que se habían ampliado las perspectivas del comercio exterior, con el agregado de la industria del saladero y la del cebo.

El interés vence la barrera del Salado
El auge de las industrias madre del campo valorizaba la propiedad rural mientras nuevas leyes agilizaban la distribución de la tierra. Así resultó que tanto las suerte de estancias como los almacenes, postas y fortines emprendieron un nuevo avance en el desierto, cruzando finalmente el Salado. En 1815 se establece el fortín San Martín, junto a la laguna Kakel-Huincul (partido de Maipú) con un destacamento de soldados que controlaban a los indígenas de la comarca. Desde 1811 ya estaba instalado allí el famoso estanciero Francisco Ramos Mejía (o Mexía) en la estancia Miraflores. Como éste, se aventuraban por su cuenta y riesgo la familia materna de Juan Manuel de Rosas, los López de Osornio.
En 1818 se funda el pueblo de Santa María de los Dolores, cerca de la desembocadura del Salado. Es la primera fundación del gobierno independiente Salado afuera. En 1823 se funda el Fuerte Independencia, origen de la actual ciudad de Tandil, como fruto de varias expediciones de reconocimiento del centro bonaerense emprendida por el entonces gobernador brigadier general Martín Rodríguez.
Y la siguen muchas otras, algunas en plena zona india, como Fortaleza Argentina (actual Bahía Blanca) en 1829 o Azul, en 1835.

Conclusión
Pese a la resistencia indígena, el interés por la explotación del cuero de los vacunos en la actual provincia de Buenos Aires, aceleró lentamente durante la época colonial y mucho más rápido luego de la Independencia, el cruce del hombre blanco del río Salado, límite tácito que existió por muchos años con el indio.


Salutem, cives mundi.
Orlando Ampuero

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