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29 may. 2012

El azogue de Almadén, elegir entre la galera o la Crujía


Las consecuencias del contacto con el mercurio son tan terribles, que sólo trabajaban en estas minas los reos a trabajos forzados y esclavos desobedientes.

Nueva Cárcel de Almadén, llamada Crujía - Permiso de J.P. García de la Barrera Castellanos
En la colonia americana, solía usarse la frase “sin azogue no hay plata”, para indicar que todo tiene su precio. El azogue, nombre dado por los españoles al mercurio extraído del cinabrio, era absolutamente esencial para la transformación de la plata, de un material terroso y deslucido al metal precioso que se asocia con su nombre.


Tanto es así, que para controlar la producción de plata metálica, la Corona sólo necesitaba contabilizar el azogue que enviaba.
Si bien en1564 se descubre en Huancavélica un yacimiento de mercurio, que va a enviar remesas continuas al Alto Perú, una parte para allí y la totalidad de lo necesitado en México (Nueva España), se llevó siempre desde la ciudad de Almadén, en la actual Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.
Las minas de Almadén eran explotadas por la familia Fugger, banqueros de Habsburgo, por concesión de Carlos V a cambio de deudas de la Corona Española.

La Crujía, cárcel de Almadén
Desde 1559 en adelante, la falta de mano de obra en las minas de azogue, para mantener el volumen de producción necesaria concertada en los arriendos entre la Corona y los Fugger, comienza a suplirse con reos condenados a trabajos forzados. Hasta ese momento se los había destinado sólo al trabajo de remeros de galeras, pero se les agrega a partir de esta fecha una nueva modalidad de castigo.
Se los enviaba desde la cárcel de Toledo, constatándose unos 60 a 80 presentes en 1623, junto con similar cantidad de esclavos castigados.
Para entonces, la presencia de trabajadores libres era ya casi nula en las minas, puesto que se conocía su peligrosidad aunque no su causa, y además tenían salarios más altos.
A mediados del siglo XVI, se establece una enfermería, una botica, se contratan un médico y un barbero, quienes se ocupan de las necesidades de los forzados.
Recién hacia 1754 se termina de construir la llamada Nueva Cárcel de Almadén, que se utilizará para ese fin hasta 1799, año en que el Rey dispone el final de las penas de este tipo.
El significado de la cárcel en Almadén fue importante sobre todo para el impulso que le dio en los trabajos en la mina ya que se llegaron a utilizar hasta doscientos esclavos cuando la falta de mano de obra apremiaba.

Trabajo peligroso. El mercurio no perdona
Los forzados morían, pero no se sabía por qué. Era el mismo mercurio.
Es un metal pesado, que el organismo no puede eliminar por orina, depositándose en los riñones. Se evapora a 20º centígrados, y sus vapores son absorbidos por la respiración de las personas cercanas a él. Una vez en la boca, esos vapores reaccionan químicamente con componentes de substancias que contienen los cítricos, el tabaco, distintas comidas y bebidas calientes, empastes de oro, entre otros elementos cotidianos, incluso para la época referida.
Se absorbe principalmente por debajo de la lengua, la parte interna de las mejillas y a través de los pulmones por inhalación. Una vez que pasa al torrente sanguíneo la asimilación es rápida y ya en las células puede dañar otros tejidos. El metilmercurio es oxidado por el organismo transformándose en una forma ionizada de mercurio orgánico, más tóxico que el metálico. Éste es capaz de penetrar en las células modificando y destruyendo su estructura, incluso la del ADN, transformándose en un mal genéticamente transmisible. Así también, algunos hongos, virus y bacterias pueden proliferar con facilidad gracias al debilitamiento del sistema inmunitario, y hacer que las afecciones acaben siendo crónicas.

Conclusión
La necesidad de plata de la Corona Española, trajo a la fama a Almadén, un pequeño pueblo sin conexión aparente con América, pero fundamental para su economía. Lamentablemente, que esto pasara llevó un coste de vidas humanas muy alto, por problemas ignorados de intoxicación en España, y problemas de otra índole en América.


Salutem, cives mundi.
Orlando Ampuero

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